Psicologia Financiera.

¿Cuanto te cuestan tus creencias limitantes?

Hace unos meses leí un libro que se ha vuelto de mis favoritos en poco tiempo. “El Código del Dinero” de Raimon Samsó es una lectura obligada para quien quiere pasar de su situación actual a cumplir sus sueños, aspiraciones y libertad financiera.

Irónicamente el libro no inicia con un presupuesto, ni con una lista de cosas que hacer, sino con un recuento de las creencias limitantes acerca del dinero que garantizan tendrás problemas económicos.

El tener creencias que hacen el dinero tabú, o creer cosas como “para eso están las tarjetas”, o simplemente negar la situación hasta que los cobradores de tarjetas son los únicos que llaman. Resultan en comportamientos y actitudes poco productivas en lo que a crear riqueza se refiere.

Si bien el dinero no es la felicidad, la falta de dinero tampoco lo es. Una de las principales razones por las que las relaciones fallan, son por cuestiones financieras. Sea lo que sea que sueñes, seguramente requerirás dinero para lograrlo. Aún la paz mental, cuesta dinero a veces.

Mientras tanto les dejo un video de una entrevista con el autor Raimon Samsó y un link para el libro en amazon.

 

Hoy estamos en el día en que el aspirante presidencial Enrique Peña Nieto dejó claro que no lee (o no sabe leer) y que ningún libro ha tenido alguna influencia en su vida. Seguramente porque no los conoce.

Este año llevo leídos unos 127 libros, incluidas novelas, libros de ventas, de superación personal y muchos, muchos clásicos. Y te quiero compartir lo que he aprendido y que te va a ayudar con tus finanzas personales.

  1.  El poder cambia de manos. En los libros de Julio Verne, H. G Wells y Sir Arthur Conan Doyle -quienes crearon personajes como el Capitán Nemo, los aliens de la guerra de los mundos y Sherlock Holmes-, el centro del mundo era Inglaterra, entiéndase Londres. Después de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos y la pragmática Nueva York es donde pasa todo. Últimamente más y más autores contemporáneos piensan en Japón y China en sus libros, ¿Será una predicción?
  2. Las personas siguen siendo las mismas. Las cosas que escribió Maquiavelo respecto al poder, la servidumbre y las relaciones entre los príncipes y el pueblo siguen siendo iguales. Y la Utopía de Sir Thomas Moore sigue siendo un sueño guajiro, en el cual, para mi sorpresa, se basó el socialismo. Los seres humanos no nacimos libres de ambición; por eso nuestras aspiraciones nunca podrán ser homogeneizadas.
  3. Seguimos quejandonos de lo mismo. Los pobres han existido toda, toda la historia. La desigualdad social también. Y los ricos siguen haciéndose más ricos (algunos también se vuelven pobres). Las circunstancias han cambiado (en la época de Sherlock Holmes era perfectamente aceptable que fuera cocainómano y adicto a la morfina), y ahora estamos mejor como sociedad ¡y las mujeres avanzamos! ¡Woohoo!
  4. Luchar siempre esta de moda. Los que salen adelante se basan en su actitud, su empuje y en no tener límites en la mente.

Mi extensa lectura de este año empezó como un experimento para ver si podía leer 100 libros, ya que gracias a mi Amazon Kindle estaban gratuitos y disponibles 24/7. El resultado es que este año mis ingresos se duplicaron, mi actitud cambió y he crecido como persona.

Pon a prueba esta sencilla receta: cada oportunidad, lee un libro clásico, uno de tu campo y uno que te ayude a ser mejor persona, durante un año y ve qué hace por tu bolsillo.

Me despido con una frase de un libro de Brian Tracy:

“El 20% de las personas de éxito hacen el 80% de los ingresos, eso quiere decir que el 80% de las otras personas se reparte el 20% restante. Tu trabajo en la vida es ser del 20% de éxito”.

Uno de los problemas comunes cuando no se ha hecho ningún ahorro, o sólo se han hecho ahorros esporádicos, es sentir desilusión. Cuando me siento con un cliente y vemos que tardará cierto número de años en crear las reservas, algunos de inmediato se sienten como que será imposible.

Al igual que cuando uno quiere bajar de peso, las medidas que tomes por tu salud darán fruto en el tiempo. Las soluciones instantáneas que venden en la televisión no son reales, pero apelan a nuestra naturaleza humana de tener resultados inmediatos.

Queremos tener la casa o coche sin haber primero hecho una planeación al respecto, con la posible consecuencia de caer en situaciones incomodas.

Por ejemplo: Uno de mis amigos tuvo un accidente y su coche quedo inservible, tenía un dinero ahorrado y en lugar de buscar una opción sólo con el capital que tenia, adquirió una deuda por un auto mejor. Hoy lo vi, y estaba muy preocupado por la deuda que adquirió.

No se siente lo mismo tener dinero ahorrado que una deuda. El saber que se cuenta con un respaldo económico nos da tranquilidad. El saber que se tiene una deuda que tiene que aumentarse al gasto por un periodo largo, si no está dentro de un rango saludable, te da estrés.

Es convertir un problema económico en uno moral, con las consecuencias a la salud física y mental.

Veamos cómo sería de un modo diferente. Si ahorras y difieres el tiempo de la compra pasarán varias cosas. La primera es que iniciarás un cambio consciente de hábito: pasar del paradigma de satisfacción instantánea a satisfacción postergada.

La segunda cosa es que aprenderás a no ser emocional con tu dinero. En la compra del auto de mi amigo, ganó la emoción. Ni siquiera se sentó a ver sus opciones y agarró lo primero que encontró para “salir del paso”.

La tercera cosa que pasará es que en el tiempo te capitalizarás con nuevas oportunidades que se presenten. Cuantas veces no te sale alguien que está “desesperado” por capital y malbarata algún bien. O simplemente obtendrás mejores tasas de interés en el tiempo.

Si quieres aprender un nuevo habito, empieza con algo pequeño para que te des cuenta que sí puedes hacerlo. Por ejemplo: un iPod Touch; proponte ahorrar $500 por 5 meses (un buen tip que me resulta es ponerle a una jarra de vidrio transparente la foto de lo que quiero y ponerla en mi mesa de noche, para verla TODOS los días). Si tengo un cambio o un ingreso extra se lo echo y vaya, hasta emoción me da ver que se llena.

Cuando el  tiempo llegue, compra tu premio y ve como te sientes. Pronto podrás aplicar el concepto a cosas cada vez mas grandes y en plazos mayores.