Juan es un excelente persona que tuve la oportunidad de conocer este año. Con 55 años es una de las personas más trabajadoras que conozco, y en general una buena persona. Juan solía ser uno de los directivos más altos de una dependencia de gobierno, haciendo una cantidad bastante considerable de dinero, a través de su trabajo, incluidos viajes, etc. Una vez que la dependencia decidió cambiar todos sus directivos, lo liquidaron y le desearon buena Suerte!.
Con una liquidación de alrededor de 2 millones de pesos, había llegado el momento de poner en practica el plan de toda su vida, y poner un negocio. Sin experiencia practica que le sirviera fuera de su trabajo, se enfrasco en la idea de ver que negocio podía el hacer.
Después de alguna deliberación, un auto lavado resulto ser el elegido. Para lo cual se requiere un terreno, lavacoches e instalaciones. Juan, siendo una persona positiva, encontró un terreno baldío, hablo con el dueño del terreno y lo rento. (Siempre sugiero que si van a rentar un terreno, y no lo recomiendo, es firmar un contrato en donde el dueño del terreno se obliga a rentar por cierta cantidad, por un mínimo de 20 años o el periodo que justifique la inversión en la instalación.)
Durante los siguientes meses, una muy buena parte de la liquidación que había recibido se fue en arreglar el terreno y en usar solo “lo mejor” para su negocio. Todo fue bien, entre aprender que a veces los lavacoches son amantes de lo ajeno y que no siempre se reportan todos los coches que de hecho se lavan, progreso su negocio por los siguientes 2 años. El negocio seguía desarrollándose con altibajos propios de la demanda, y acreditándose con el tiempo.
Juan siendo una persona honrada depositaba su renta y renovaba su contrato, pero en el año 3, el dueño del terreno falleció y todo le quedo a la esposa, quien con este pretexto le dijo que así, y que ‘luego’ hacían lo del contrato. Ignacio siguió depositando firmemente sus rentas, y pidiendo el contrato, así como preguntando cuanto seria el ‘ajuste’ de la renta que tendría. Esto siguió por los siguientes 2 años hasta que en el 5to. El hijo del dueño lo enfrento con un alza irracional de la renta, o que dejara el local.
Juan siendo una buena persona, trato de negociar (siendo que había hecho un lava coches de un terreno baldío a un considerable costo), y esta situación continuo pro los siguientes 2 años, con abogados, amenazas y toda las cosas que tener una pelea conlleva.
Al final, logro traspasar el local y recuperar algo. Sin embargo, la liquidación de la que asumió viviría el resto de sus días se había ido casi por completo, dejándolo con 55 años y la necesidad de buscar un trabajo de nuevo, siendo que había estado fuera del sistema por 7 años.
Lo único peor que le pudo haber pasado es enfrentar esta situación a los 72 años en lugar de a los 55.
Si en lugar de haber invertido en un negocio del que no sabía nada, durante el periodo en intereses al rendimiento CETE podría haber cobrado entre $140,000 y $160,000 al año hasta nuestros días. Al ser el dinero de su retiro, ya no aconsejaría inversiones en bolsa por el riesgo que conllevan. Seguramente su expectativa siendo un ejecutivo y cobrando un sueldo mucho mayor, era que con su negocio sacaría mas dinero. Sin embargo ahora, estoy segura de que este panorama le parecería óptimo.
La edad de retiro no puede ser elegida al azar, se debe tomar en cuenta la esperanza de vida familiar y hacer una proyección de cuanto dinero se necesitara. Por ejemplo Juan pudo haber decidido dejar el dinero a tasa CETE, y emplearse en otro trabajo hasta los 55 o 60. Y así quedar en una posición muy distinta, ya que de los 48 años a los 74 del promedio de expectativa nacional sus $2’000,000 le tendrían que haber solucionado su gasto por 26 años.
Si estas en una posición similar en la que tu jubilación será un pago único, considera todas tus opciones y busca asesorarte adecuadamente, de otro modo podrías encontrarte con la sorpresa de no lograr tu retiro y tener que buscar trabajo en circunstancias no favorables.